Esto fue escrito originalmente para un hombre, pero lo pueden adaptar a sus situaciones y detalles para enviarlo cualquiera de estas madrugadas, a ella le funcionó.

Mira, como yo noto que a ti te da un poco igual este pendiente que tenemos (que en realidad es mío, pero te involucra y tú lo sabes), mejor lo abordo por acá, total, ¿para qué tanta formalidad?. Además, ya como que va perdiendo vigencia y yo sigo rebuscando una forma de que lo hablemos sin forzarlo, pero no pasa, así que mejor lo saco ya de mi sistema y me quito ese ruido de la mente.

  1. Cuando me puse rarita y me alejé brúscamente fue porque comencé a cuestionarme ciertas cosas respecto a este «enredo» nuestro. A ver, para que me entiendas fuerte y claro; esta modernidad de los encuentros eventuales es nueva para mí, totalmente, absolutamente.
    Pude haber pretendido un rato que todo estaba ok, pero realmente no funcionó para mí. Ahora, tengo claro que tú nunca me trataste tipo «Me pica, me rasco, chao y te hablo si me pica otra vez», un detatallazo, la verdad, peeeero he ahí el dilema; y es que llegó un momento en el que mi mente se comenzó a confundir sobre qué líneas podía o no cruzar: «No, mejor no le escribo pa eso, no sea que se malentienda o se sienta presionado» o «Puede ser que él tampoco escriba porque cree que yo también me voy a sentir presionada» y cosas así, porque, como nos han enseñado, demostrar interés es pecado.
    En fin, neurosis, vainas que uno puede evitar hablando claro (una cosa mitológica), pero eso parece que duele. Esta novela se desata a partir de que todo se estaba tornando muy íntimo (aparte de follar, obvio), la interacción del «después de» estaba genial y no sabía cómo interpretarla, «No sea que me termine encariñando sola y este pana quede como que wtf con esta». «No, mejor me hago la ruda y atajo el problema antes de que pase». Y es que el crecimiento del cuerpo no es directamente porporcional al de la mente.

2. También me puse (más) paranoica sobre las implicaciones de follar en estos tiempos modernos tan inciertos, entonces me cuestionaba para qué, con qué necesidad me estaba sacando de mi pacífico celibato donde no me tenía que preguntar si la exclusividad sexual era algo implícito o si más bien lo que estaba sobreentendido era que no, que cada uno a lo suyo. Me lo preguntaba yo, pero no te lo preguntaba a vos.

3. No quería (con la conversación) establecer presiones, sino definir los matices del asunto para no estar tan prensada todo el rato.

4. Debo decirte que envías señales confusas, tal vez sin intención, tal vez con intención, pero pasa. Primero todo es «Estoy interesado», pero te digo que voy a tu casa, después de que me repetiste cinco veces en un minuto lo aburrido que estabas, y me respondes «No, mejor no porque no tengo ingredientes pa hacer panquecas». O sea, no estoy entendiendo. Me prestas atención, ligas frecuentemente conmigo… Cabe la posibilidad de que seas así con todo el mundo y yo te esté interpretando mal. No tienes la pinta de tener gusto por los juegos mentales, pero uno nunca sabe, eres un pa’lante y pa’trás algo irritante.

5. Ahora, bien, ¿qué es lo que tú quieres/piensas? Porque no estoy taaan grande como para dejar de pasarla bien, pero sí estoy muy grande como para andar con medias tintas cuando no hay necesidad.

¿Con cuál de estas opciones te identificas más?

#1: ya pasó el momento, quiero que lo dejemos en que somos panas y listo.

#2: quiero que seamos follamigos exclusivos sexualmente mientras dure el interés.

#3: quiero que seamos follamigos que pueden follar con otras personas.

#4: qué incómodo, chama, relájate, mejor lo dejamos así.

Y bueno, eso, se desató la intensidad, pero ya complicaciones tengo con mi trabajo y este país. Saludos cordiales, mi estimado, espero pronta respuesta. 🙂

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